El 10 de enero pasado se cumplió una década del fallecimiento de Jaime Isidoro Press, uno de los personajes más importantes de la historia local, más allá de la controversia que siempre generó su figura y la actividad por él desarrollada.
Pese a que su tumba es la más visitada en el cementerio municipal de esta ciudad, el aniversario de la muerte de Jaime Press pasó casi inadvertido para la mayoría de los carlospacenses. Sólo unos pocos amigos -los más fieles que acompañaron al sanador o manosanta en sus últimos días en un geriátrico- se dieron algunos minutos para recordar su trayectoria, sus pensamientos y las obras de bien por él desarrolladas.
Para las nuevas generaciones, Jaime Press es un ilustre desconocido pero para aquellos que tienen más de 35 años es sinónimo de «curandero», de «armonizador», de «mano santa», que intentaba hacer el bien sin recibir nada a cambio. Para otros, en cambio, fue un «mercader de la medicina», un trasnochado que debió estar siempre preso por el ejercicio ilegal de la medicina..
«Fue un loco bueno, un personaje muy polémica que generó en su época el rechazo de muchos vecinos porque atraía multitudes de todo el país a Villa Carlos Paz en busca de sanación. A nadie le gustaba ver la ciudad poblada de enfermos y por eso el cura de aquel entonces y el Centro Comercial organizaron una movilización en su contra», recuerda Eldor Pitti Bertorello, uno de los recopiladores de historias más importantes de Villa Carlos Paz.
Una prueba contundente de la trascendencia nacional que alcanzó Jaime con sus «sanaciones» o «armonizaciones» está dada por el hecho de que su humilde sepultura en tierra en el cementerio local atrae a muchas personas.
Pese a que en esta necrópolis están enterrados el famoso pintor Egidio Cerrito, el ex diputado nacional Armando Carena, varios ex intendentes de la ciudad como Juan García o Daniel Zilli, los turistas que llegan sólo preguntan por el lugar donde está Jaime Press, según reconocen los empleados del cementerio.
«Alcanzó mucha fama a nivel nacional en la década de 1960. Jaime inició sus curaciones el 13 de noviembre de 1961, el mismo día de su cumpleaños, en su domicilio particular de calle Roque Sáenz Peña. Un mes más tarde, todos los días había colas de tres cuadras de gente que llegaba en busca de una cura para sus dolencias. Luego se trasladó a otro domicilio sobre avenida San Martín. Más tarde, atendió en la terminal y luego en un sector de San Nicolás aledaño a la actual autopista, donde ahora está La Arbolada», continuó Bertorello.
El 5 de diciembre de 1961 tras la denuncia presentada por el Consejo Médico, el propio interventor de la ciudad, el cura párroco Carlos Santarrosa, Jaime Press es detenido, pero 16 días después recuperó la libertad.
Pese a las supuestas prohibiciones, Jaime Press continuó recibiendo multitudes de todo el país que venían en busca de una cura para sus dolencias. Según diversos testimonios, Jaime sanaba con las manos y las palabras, sin recetar medicamentos o tratamientos de ningún tipo. Varios de los enfermos atestiguaron públicamente haber sido curados de sus males por este antiguo comerciante nacido en Moises Ville, Santa Fe, que en 1961 cambió de actividad por una supuesta revelación divina que le transmitió poderes para sanar a la gente sin pedir nada a cambio. Fuente: La Mañana de Córdoba |