Una conmovedora e increíble historia salió a la luz en el cementerio municipal de nuestra ciudad. Se trata de un perro ovejero alemán, de nombre Capitán, y que todos los días visita a su dueño que descansa en la tumba.
El amo de Capitán murió en 2006 y desde entonces cada tarde, a las 18, la mascota regresa al lugar que adoptó como su casa.
La Voz publicó en la edición de hoy la maravillosa historia con relatos de protagonistas.
"Lo que sorprende a quienes conocen la historia es que Miguel murió en el hospital de Carlos Paz y su cuerpo fue trasladado desde allí a una casa velatoria, muy lejos de su vivienda. Según el relato de la familia, ni ese día ni ningún otro el perro los siguió hasta el cementerio.
"El domingo siguiente volvimos a visitar la tumba de Miguel y el perro estaba ahí. Esa vez nos siguió, en el regreso, porque habíamos ido caminando. Se quedó un rato con nosotros en casa pero después volvió al cementerio", relata Verónica, quien le obsequió el perro a su hijo. Hasta hoy, el cementerio es el hogar de Capitán.
Marta vende flores allí y asegura que el perro llegó en enero de 2007. "Tenía una pata delantera quebrada. Llamamos al veterinario, le dimos antiinflamatorios y los chicos le entablillaron la pata. Se ha hecho querer y come lo que le damos", afirma.
"Se ve que quería mucho a su amo, hace muchos años que está acá. Va a su casa, pero vuelve. Muchas veces lo quisieron llevar pero se viene para acá", asevera Marta. |