Producto de las crecientes que ingresaron desde los distintos contribuyentes del San Roque se removieron las algas que se encontraban en el fondo de los ríos San Antonio y Cosquín y las empujó hasta el paredón, donde quedaron estancadas.
La imagen vuelve a recordar las peores épocas de la presencia de algas antes del comienzo de la temporada.