| <font size="2">Los abogados de las víctimas del profesor de Karate (al caso ya se lo compara con el del Maestro Amor) relataron la historia escalofriante que vivieron al menos dos niñas durante más de 7 años.</font><p><font size="2">El supuesto abusador, de 44 años, está imputado por violación y otros delitos sexuales por la Fiscalía nº1, y actualmente está alojado en la Unidad Departamental Punilla a la espera que se le tome declaración.</font></p><p><font size="2">Según contaron los letrados Rodolfo Sittoni y Lucas Durán, los hechos comenzaron en 2005, cuando en el caso de la chica "L", que por entonces tenía 12 años, comenzó a asistir a clases de karate.</font></p><p><font size="2">Desde entonces, y de una forma sistemática, el acusado puso en práctica un plan para someter a "L" y acercarse a la familia, a tal punto que llegó a ser un miembro más del núcleo familiar. A todo esto ninguno sospechaba de las verdaderas intenciones del sindicado como autor de los ataques.</font></p><p><font size="2">"En setiembres se acercaron familiares de dos chicas presentando una inquietud sobre un posible abuso deshonesto de un profesor de karate sobre estas dos chicas, del cual nosotros comenzamos a trabajar al respecto. En ese momento una de las menores decidió hablar después de un trabajo en conjunto con la parte psicológica y jurídica y se pudo actuar a través de la Justicia. En setiembre hicieron la denuncia", confirmó Durán a <strong><em>carlospazinforma</em></strong>.</font></p><p><font size="2">"Los supuestos abusos comenzaron cuando las menores tenían 12 años. Con una de las chicas cometió el delito supuestamente hasta hace 6 meses atrás", amplió Durán.</font></p><p><font size="2">"El imputado lo que hizo es demostrar una especie de control superior por sobre las víctimas, llegando a tal punto que tengan una idolatría hacia él. El imputado llevó a que las víctimas vean en los hechos ocurridos como una situación normal", contó Sittoni.</font></p><p><font size="2">En cuanto a si los actos sexuales eran consensuados, Sittoni aclaró: "Por un lado existía un manejo psicológico que generaba una afectividad, y por otro lado se ejercía una presión psicológica. De esta manera la menor se encontraba presionada y sin posibilidad de recurrir a nadie, entonces todo esto permanecía en secreto".</font></p><p><font size="2">"Los padres a pesar de tener una buena relación con su hija no sospechaban nunca lo que estaba pasando. Inclusive el acusado se involucró en la familia con un grado de confianza para vincularse con la menor", agregó el letrado.</font></p><p><font size="2">En la actualidad la joven "L", que hoy es mayor de edad, está bajo tratamiento psicológico y asistencia permanente, con un buen respaldo familiar. Según pudo averiguar este medio, podrían quedar secuelas importantes. </font></p><p> </p><p> </p><p> </p><p> </p> |